22/12/15

Naviblogger, El regalo perfecto

Observó su cuerpo inmóvil en el asfalto y, por primera vez en milenios, tuvo ganas de llorar. Sentado esperaba que aquella mujer volviera a respirar y rezó para que sucediera un milagro, algo que hacía tiempo que no esperaba. La última vez que suplicó fue hace muchísimo tiempo pero lo recordaba como si hubiera sido ayer mismo. Sintió un pinchazo en su oscuro corazón y el terror se adueñó de él. Jamás había sentido algo así, tan fuerte que parecía que le desgarraba, y aquello le asustaba. Sentado en un banco esperó a que la ambulancia llegara y la reanimaran. Había llamado, unos diez minutos antes, la dueña de la librería de la esquina pero no se había quedado a esperar. Nadie lo había hecho. Quizás el mundo se había deshumanizado tanto que un muerto más no tenía importancia. Él, desde luego, no pensaba que hoy la vería a ella así, y aunque ya estaba acostumbrado a los muertos por su trabajo esto le afectaba terriblemente.

Había estado meses observándola. Se fijó en ella cuando iba a visitar a un cliente que le necesitaba con urgencia, y cuando la vio pensó que había hecho algo y estaba en el cielo. La mujer en cuestión no era alguien extraordinario. Era bajita, tan bajita que no llegaba ni al metro sesenta, su pelo era un nido de rizos que trataba de controlar con una trenza bastante gruesa, era gordita también, con unas grandes gafas de pasta y aferrada siempre a un libro. Quizás con la prisa que tenía no se hubiera fijado en ella de no ser por aquella expresión. Aquel día, la chica estaba mirando un libro con tanta pasión que sintió algo, una punzada desconocida, y cuando ella se giró para hablar a alguien que ya no estaba y vio esa sonrisa supo que su vida jamás volvería a ser igual. Y así había sido, se había cruzado con ella mil veces pero jamás le veía a él. Nadie podía verle.

Con tristeza, y sabiendo que había llegado la hora, se acercó a ella y se agachó. No quería hacerlo. No podía. Pero debía, era su trabajo después de todo. Se puso de cuclillas y le acarició su frío rostro. Recorrió sus pecas con delicadeza y le acarició la mejilla con un amor que pensó que no podría sentir. Peinó con sus frías manos el cabello de la mujer, que aquel día ella había decidido llevar suelto, y sintió pena porque supuso que se lo había dejado así para alguna ocasión especial. Recorrió su cuerpo con la mirada y cuando iba a poner la mano en su corazón, dispuesto a terminar su tarea, oyó la ambulancia.

Se levantó con rapidez y fijó la mirada en aquel vehículo que llegaba veloz para salvar la vida de la mujer que creía amar. Cuando estaba a punto de llegar hasta ella la duda le asaltó.

— Y si.. podría llevarla conmigo. Estar juntos para siempre —murmuró—. Si vive jamás podrá verme, podría arrebatarle el último aliento de vida que le queda en el cuerpo y...

Se agachó para hacerlo, dispuesto a cometer tal acto egoísta pero algo se lo impidió. Quizás esos sentimientos que le inundaban cada vez que sus ojos se fijaban en ella. Acarició su guadaña, tan fría como siempre, y la dejó en el suelo. Le acarició una vez más y, la besó en la mejilla, con cariño, con delicadeza y con un profundo amor.

—Todavía no es tu momento, Meredith —volvió a coger su guadaña e hizo algo que aquel día, hace tantos años, no se atrevió a hacer—. Algún día nos reuniremos pero aún no —pronunció unas palabras en un idioma desconocido y observó cómo recuperó un poco el color la mujer del suelo—. Hasta entonces, espero que disfrutes de mi regalo.

Estuvo ahí hasta que los de la ambulancia la subieron y se alejaron a toda prisa, desesperados por llegar pronto al hospital más cercano. La muerte sonrió, se bajó la capucha y se dio la libertad de sentir el sol unos instantes. Después, volvió a colocarse aquella máscara de frialdad y se fue. 

14 comentarios:

  1. Dios.
    Dios, dios, dios.
    D-I-O-S.
    QUÉ JODIDA MARAVILLA. LORETO, EN SERIO, ES PERFECTO. ES LA PERFECCIÓN HECHA PALABRAS. DIOS. EN SERIO. ESTOY EN SHOCK. ES AGH. AAAAAGH. ME DA ALGO.

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    1. Vale, después de este momento de locura, diré que es maravilloso. Lore, me va a dar algo. Es perfección pura, es que no tengo palabras para describirlo. Cuando he empezado a intuir lo que era me ha empezado a latir el corazón más deprisa y... uf. UFFF.
      En fin, que al final te dejo cincuenta mil comentarios y no puede ser esto. LA PERFECCIÓN HE DICHO.
      Un beso,
      C.

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    2. Muchísimas gracias, me ha encantado tu primer comentario y no te imaginas la ilusión que me ha hecho leer jajajajajajjajaja no me esperaba para nada este recibimiento del relato, pensé que me tiraríais tomates (a juego con mi cara al leer los comentarios) así que muchas gracias. Un beso enorme, C

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  2. Lore, hoy te has superado. Casi lloro, y digo eso por no admitir mi lagrimilla.

    Un saludo y feliz Navidad.

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    1. Muchísimas gracias, Carmelo, no te imaginas la ilusión que me hace que te haya gustado tanto. Un abrazo enorme

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  3. Ay, la muerte, siempre enamorándose de la vida... y de vez en cuando dejándola vivir.
    Un relato muy bonito, Lore, de verdad, escrito con el cariño que esta muerte enamorada le tiene a Meredith, a esa Meredith que ya ha vivido antes, según nos das a entender.
    Corto, pero como ya he dicho, muy bonito. Ya se dice por ahí que lo bueno, si breve, dos veces bueno.
    ¡Un abrazo!

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    1. Muchas gracias, Misora. La verdad es que no es que viviera anteriormente a Meredith exactamente... es algo complicado (ay, acaba de venirme una idea para otro relato), muchísimas gracias por tu comentario y me alegro de que te haya gustado. Un abrazo enorme

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  4. ¿Y cómo voy a recoger los pedazos de corazón que estáis arrancándome a cada relato que leo? Loreto, el tuyo, el tuyo hasta ahora me ha matado de lo bueno que es, deberíais avisar de posibles fragmentaciones del alma porque acabo de coger una racha de relatos arrolladores que no se si saldré con más de una lágrima. Original, corto y con una bonita redacción.
    Un fuerte abrazo,
    María

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    1. Espero que hayas podido recomponer tu corazón ya, sino habrá que ayudarte con hilo y aguja. Muchísimas gracias y me alegra un montón que te haya gustado. Un abrazo enorme

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  5. Bestial, a medida que he ido leyéndolo algo en mi tripa se removía. Me gusta como está escrito, es muy bonito. Ahora sí, espero no tener tan poca empatía como parece, porque no tengo el corazón roto D:

    Genial, como siempre.


    Andreu.

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    1. jajajaja ¿Bestial? Me alegro un montón, tenía mis dudas... no es poca empatía, a mí tampoco se me rompió al escribirlo así que no te preocupes :) Un abrazo enorme y muchas gracias

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  6. Lo sabía, ¡LO SABÍA! Lore, esto es sin duda de lo mejorcito que he leído de tu puño y letra - si es que se puede utilizar esta expresión en un blog -. Ha sido fantástico, tan tierno, tan magníficamente profundo y emocional, tan bonito como su autora, así te lo digo. Me gusta cuando se entiende que la muerte no es mala, sino una etapa más, una personificación más, con tantas caras como cualquier otra. Me has llegado al corazón y has terminado de tatuar tu nombre en él. Enhorabuena.

    Un frío beso,

    Emily

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  7. Muchísimas gracias Emily —podría decirse de mi puño y letra, sí— y me alegro un montón que te haya gustado tanto, y estáis haciendo entre todos que me ponga coloradísima. La pobre muerte llora cada noche cada vez que alguien le culpa de su trabajo, al que no puede renunciar,a no ser que cuelgue su guadaña y renuncie a su identidad. Muchísimas gracias otra vez, de verdad. Un abrazo enorme, Em.

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  8. A mí me has emocionado.
    Adoro leerte, Loreto.
    Este relato ha sido magnífico.
    Gracias por escribir algo tan bueno.

    Un beso enorme,
    Ara.

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