1/9/15

Ocaso

Si queréis leer la primera parte de este relato deberéis entrar AQUÍ. Este relato ha sido escrito por Carla para el Proyecto para dos. 

Despierto con el olor de la muerte quemándome en las fosas nasales. Antes de abrir los ojos y enfrentarme a la dura realidad que sé que me está esperando, separo los labios para tomar aire y noto un sabor extraño en la boca.
Abro los ojos. Todo está lleno de sangre seca y me pregunto por qué. No soy capaz de recordar nada. O quizá sí, quizá sí lo sea, pero un molesto zumbido en mi cabeza, semejante a un enfurecido enjambre de abejas, me impide saber qué se esconde tras la arena que cubre mis pensamientos. 

Hay algo tirado en el suelo, desmadejado, abandonado como una muñeca rota. Puede que el zumbido en mi cerebro lo provoquen las moscas que velan aquello, plañideras bien pagadas que no abandonan su cometido. A pesar del leve temblor que se ha apoderado de mi cuerpo, me pongo en pie y camino. Un paso, otro. Oh, joder, sea lo que sea esto, lleva en las manos negras de Hades mucho tiempo. Mi estómago da una vuelta de campana, se remueve; no me extraña que quiera huir ante una escena tan grotesca. Sí, tengo que salir de aquí. Debo salir de aquí o acabaré vomitándolo todo, hasta el último recuerdo de mi existencia.
Una parte semienterrada en mi cerebro parece despertarse: Es peligroso salir ahí fuera, me recuerda, y en un acto casi reflejo recojo el cuchillo ensangrentado que alguien ha olvidado en el suelo. Por si acaso.
Abandono el cuerpo y el fuego consumido y el suelo bañado en un mar rojo. Salgo de esa especie de refugio, que parece más bien una macabra escena de una película de terror, y busco la forma más segura de alejarme de allí.
Hay un incendio en el cielo. El sol está quemando las nubes y el brillo intenso de sus rayos moribundos me hace entrecerrar los ojos. Cuánta luz. En aquel lugar, con el cuerpo putrefacto, la noche parecía eterna.
Hago una rápida revisión de mis víveres y lo primero que pienso es que necesito agua. Debo encontrar un río como sea o no sobreviviré. Me sorprende, sin embargo, no estar hambrienta. No soy capaz de recordar cuál fue mi última cena.
Empiezo a caminar con la idea del agua fresca y cristalina rondando mi mente, pero sin un rumbo fijo que seguir. No sé en realidad a dónde se dirigen mis pasos y el sol comienza a caer. Quizá debería buscar un lugar donde protegerme hasta que vuelva a ser de día.
Oigo ruidos tras de mí. No le doy especial importancia; al fin y al cabo estoy en un bosque. Esto debe estar lleno de animales ruidosos. Sin embargo, aprieto el mango del cuchillo en mi mano, lo que me aporta cierta seguridad. 
Sigo caminando y mi cerebro comienza a formularse preguntas. Si no estuviera tan preocupada por encontrar agua y refugio, el cadáver que se descomponía en el lugar donde me he despertado sería un problema sobre el que pensar. Malditos árboles. ¿Por qué hay tanta vegetación pero ningún río cerca? ¿Y por qué sigo viva si no tengo agua, ni comida, y quienquiera que estuviera conmigo está muerto ahora...?
Eso no era un animalillo indefenso del bosque. Esta vez lo he oído con claridad: pisadas, pisadas humanas. Alguien me está siguiendo. Miro a todos lados. Trago saliva. Bueno, calma. No te pongas nerviosa. Apresuro el paso; necesito encontrar un lugar seguro o dar esquinazo a quien venga detrás de mí. A la mierda el agua. Lo que me importa ahora es estar a salvo. Sin embargo, los pasos se acercan y aunque sé que es mala idea, echo a correr. Estúpida, has dejado que te cazaran. Si Lumos te viera ahora...
Tropiezo. El suelo está despejado, no hay ninguna rama suelta que pueda toparse con mi pie, no tengo los cordones desatados... Pero tropiezo. Podría jurar que una sombra roja y negra me ha puesto la zancadilla, pero en el fondo sé que he caído derribada por el peso de los recuerdos. Y es que un furioso huracán ha barrido el lodo que me impedía rebuscar en mi memoria; lo ha dejado todo limpio y transparente como el cristal.
Grito. Mi cuerpo convulsiona y devuelve a la tierra lo que un día fue parte del suyo. Mis manos se convierten en garras afiladas que arañan con desesperación la carne desnuda de mis brazos. Sé que alguien oirá mis gritos tarde  o temprano y vendrán. Sí, entonces vendrán. Vendrán y me matarán, porque una noche eterna es lo mínimo que merezco.
Pero la veo. Constantemente la veo. Ella, con el cuerpo demacrado por mi hambre voraz, mirándome con unos ojos vacíos de vida y llenos de reproches. Son sus ojos muertos los que observan cómo cojo de nuevo el cuchillo, aún manchado con su sangre seca. Es su sonrisa putrefacta la que se dibuja en su rostro de Infierno cuando grito, cuchillo en mano, el nombre de la muerte.

8 comentarios:

  1. Los pelos de punta. Os odio y os quiero mucho a la vez. Me ha encantado vuestro aporte al proyecto. La verdad es que sois geniales.

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  2. Dios. Qué relato. Sois maravillosas, las dos. Tenéis una forma de escribir que no ha podido complementarse mejor, y habéis creado una historia viva y, lo más importante: que es capaz de transmitir a lector lo que sienten los personajes. Y tío. Tengo todos los pelos de punta. Tanto el final del relato de Carla como el tuyo me han dejado atónito. ¡Quizá deberíais plantearos escribir más cosas juntas!

    ¡Un beso!
    Paco M.

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  3. He quedado sobrecogido, es realmente bueno. Ahora deseo haber leído más de vosotras, previamente. No puedo evitar sorprenderme y desear ser sorprendido nuevamente. Es... me he quedado sin palabras... no las encuentro y aunque lo hiciese temo no ser capaz de murmurarlas.
    Me ha gustado muchísimo, y os agradezco sinceramente el esfuerzo dedicado. Es precioso.

    Un abrazo muy fuerte,
    seguiré leyendo,

    Naif.

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  4. Pero pero pero D: La verdad es que Carla y tu encajais como dos piezas de puzle cuando se habla de escribir, la historia es impactante y ese final. En general es toda la historia, porque toda la historia te deja pasmada sin poder dejar de leer. Sin duda alguna he disfrutado mucho, incluso con lo gore que es la historia me ha gustado, y eso es raro en mi xD
    Btw, super fan de vuestros nombres

    ¡Un besín!

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  5. Me ha gustado muchísimo y me encantaría leer más cosas escritas por ambas. En ningún momento se nota que hayan escrito dos personas distintas. La historia es simplemente enganchante. No he podido parar de leer. Siempre es un placer leeros.
    Un fuerte abrazo,
    María

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  6. Oh. Dios. Mío. Ha sido increíble, Lore, sencillamente increíble. Si la parte de Carla fue la cara dolorosamente brillante de la moneda, esta es todo sombra, la horrible sombra de la realidad. Sois un dúo maravilloso, dinámico y completo, y espero que sigáis haciendo cosas juntas, que yo estaré encantada de leeros. Mis más sinceras felicitaciones.

    Un frío beso,

    Emily

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  7. Cuando Manía mató a Lumos, no fue un mero ataque de psicopatía provocado por el hambre, se convirtió en algo más, o quizás ya lo era antes. Se le fue la olla completamente. Si es que el canibalismo no lleva a nada bueno.
    Me ha gustado mucho el relato, chicas. Atrevido como poco. Mis felicitaciones a Carla por reflejar tan bien la locura tranquila de Manía en esta segunda parte.
    ¡Un abrazo!

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  8. Wow, me preguntaba qué podía seguir luego del ataque de Manía, pero el horror se transformó y se convirtió en locura. Me encantó, genial continuación. Felicitaciones por este resultado.
    ¡Un beso!

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